Music is my Radar
Llega un momento en tu vida en que te das cuenta que no es redituable seguir los pasos de Kurt Cobain, pero también sabes que jamás llegarás a tener la gracia y el carisma de Dave Grohl. Entonces vuelves a tus ideas y en tu cabeza colocas un poster mental de Zack de La Rocha. Sin embargo, el sistema es tan grande que resulta agotador estar encabronado tanto tiempo con él. Quieres tener los pantalones de Nina Simone, pero quieres que sean jeans como los que usaría Lauryn Hill.
Optas por la integridad de alguien como Thom Yorke, pero en el fondo sabes que te gustaría soltarte más, así que te dejas el cabello a lo Omar Rodríguez, pero oh, sorpresa, no tienes (ni buscas tener) un marido como Cedric Zavala. Estando ahí recuerdas que este largo y sinuoso camino lo recorremos solos. Comienzas a fantasear y te imaginas como Frank Sinatra… pero aún no eres grande, aún no tienes legado, My Way es una canción que todavía no llenas. Además, estar aislado no es del todo saludable, no querrás terminar como una mala versión solista de Ringo Starr.
Volteas a tu alrededor y al fin descubres que el mundo está lleno de gente como tú, pequeños haces de luz esperando la ocasión para estar juntos. Entonces, justo en ese momento y no en otro, llegas a la conclusión que poner música para esas personas llena tus venas de electricidad y empatía, sabes que con cada canción los harás saltar, sudar, olvidar; sabes que al presionar Play harás que se pierdan por un momento, que tu debes es tocar música para la gente que quieres y, sobre todo, para la gente que quieres y aún no conoces.
Debe ser la música, tiene que ser la música la que ubica, detecta y reune a todos los haces de luz que el viento ha dispersado.
La música es mi radar.
Fernando Calvo, Marzo 2010







