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Mi Blog es mi novia de pueblo

Monos Pandilleros

Algo curioso me está sucediendo ultimamente. Con esto de las redes sociales y la facilidad para ingresar en ellas me surgen muchas preguntas. Hay tanta necesidad de expresarse y tantos foros abiertos para hacerlo que, la verdad, no tengo ni una cucaracha idea de cómo vaya a terminar esto.

Menciono esto porque pues, en estos turbios años del Facebook y Twitter, tener un blog (y pagar por él) es como tener un Nokia barato, de esos que tienen linterna y estar así como que a Plan.

Me explico, de cuando en cuando me llega una idea y no tengo a quién transmitirla. Entonces hago un esfuerzo y digo: Ah, ¿Y por qué no lo posteas en tu blog? Cierto. Tengo un blog que visito de vez en cuando. Es raro y a veces me cuesta admitirlo, pero mi blog es mi novia de pueblo.

A mi blog le pongo pretextos para verlo de nuevo, la última película que vi con mi blog fue Los Puentes de Madison (y en estreno), el último disco que le regalé a mi blog fue algo de Natalie Imbruglia y lo último que vimos mi blog y yo en la tele fue una repetición de Mujer: Casos de la vida real.

Aún así, y sin un acuerdo de por medio, sé que puedo regresar y sentirme como en casa. No sé que opinen los papás de mi blog acerca de mí, pero me encanta tirarle la onda a mi blog. Sé que no me aparezco seguido, aún así, no puedo moderar las ganas que tengo de regalarle flores y chocolates a mi blog.

Blog, te quiero. *empieza música de david summers*

  1. Carlos says:

    No dejes de frecuentar a tu novia de pueblo, a veces ellas resultan ser las mejores. Felicidades por tu bitácora, prometo seguirla como se entra a una feria de pueblo, con muchas ganas de pasarla bien.